España será uno de los países estratégicos para el desarrollo del comercio electrónico hasta 2017 en Europa, continente que a su vez liderará el mercado mundial de e-commerce en este período. Pero ¿Cuáles son los hábitos de los españoles a la hora de comprar por Internet? ¿Cuáles son los retos de este sector?

Nueva realidad 

El comercio electrónico es una modalidad joven en pleno crecimiento y una alternativa tanto de expansión como de supervivencia para las empresas en tiempos de crisis. El incremento del mercado en España se debe, sobre todo, al aumento de más de un 20% de los internautas compradores, que gastan de media 828 euros anuales en este tipo de adquisiciones.

En el último bienio se ha producido también una notable expansión de nuevos sitios de compra, como los de cupones y descuentos, los sitios de subastas o los de ventas privadas; al tiempo que las redes sociales se han convertido en herramientas imprescindibles en el marco del B2C (Business to Consumer).

Formas de pago

En España la mayoría de los compradores (66,2%) prefiere pagar sus compras electrónicas a través de tarjeta de crédito o débito. A distancia se encuentran los partidarios del pago mediante PayPal (11,6%), sistema que permite realizar el abono al instante sin necesidad de compartir información financiera entre el comprador y el vendedor.

Otras alternativas son el pago contra reembolso, con un 10,7% de consumidores; y los pagos por transferencia bancaria, realizados por el 3,9% de los internautas compradores.

Retos

Las empresas deben asumir que la nueva generación de consumidores online se caracteriza por desarrollar compras multicanal, es decir, contrastan las características de los productos tanto en el entorno offline (acudiendo a una tienda física a verlos, probarlos, etc) como en el online (consultando opiniones en foros, blogs, etc). La estrategia de venta debe ser coherente con esta nueva realidad e integrar todos los canales de posible interacción con el cliente.

Asimismo, el desarrollo de la Web 2.0 ha convertido a las redes sociales en determinantes aliadas de las marcas en el sentido de que los usuarios pueden trasladar su experiencia de compra a un número inmenso de contactos (mucho más amplio que el habitual círculo de familia-amigos-compañeros de trabajo del entorno offline). Este aspecto, que puede favorecer el buen nombre de un negocio, también puede resultar perjudicial si la compañía no se toma en serio la labor de monitorización de su reputación online.

En este nuevo contexto de compra colectiva destaca el papel de los denominados proconsumers, usuarios que a veces de forma consciente y otras algo más involuntaria se convierten en embajadores de la empresa en Internet. ¿Cómo? Beneficiándose de recompensas por interactuar con la marca: descuentos por ser fans en Facebook, por mencionar el producto en Twitter, por invitar a amigos a visitar una tienda online, etc. Las compañías deben dar a estos internautas el valor que realmente tienen y prestar atención a sus acciones, propuestas y reclamaciones para conservarles a su lado.


TIC y Empleo (Fuentes: ONTSI, Red.es, PuroMarketing y Forrester)